Sagrada nostalgia
El camino de la vida nos reserva sorpresas
que trastocan nuestro ser
Unas no son agradables, otras son gratas
Pero siempre son oscuras, hasta que no.
Una sopresa revivo con nostalgia
Una que a lo lejos me llevó
A ver un lugar sagrado
Puro, ilimitado, infinito.
Una vista majestuosa y humilde,
Antigua pero joven.
Una sensación de divinidad
Que por gracia me ha sido revelada
¿Merezco tal honor?
El lugar me acogió dulcemente
Con ternura me recibió.
Percibí su calidez y paz.
Y yo, al tanto de mi imperfección,
lo abandoné. No soy digno.
Lo dejo con la consigna de purificarme
Y de purificar el Rio que circula por ahí
Para regresar, si la gracia me es repetida
A un lugar puro sin destruirlo
No soy perfecto, ni lo busco
Pero puedo ser mejor de lo que soy
No para otros, sino para mí.
Para merecer ese lugar.
Quiero fundirme en él.
Llegar consciente de mi individualidad.
Honrar lo sagrado. Inmolar mi alma.
Y hacerme parte de él.
En este sagrado lugar
He atestiguado que,
por su infinitez y perfecta pureza
Es capaz de limpiar todo mal
Me regocijo al percatarme que ese lugar
Está en mí, habita en mi ser.
Aunque yo no tenga acceso a él,
Le invoco para que me purifique.
Y una vez puro,
Purificar a mi alrededor.
Conectar a mis semejantes con sus sagrados lugares
Para lograr la realización perfecta.
